Диалог культур. Испанскому клубу - 50 лет - 2012

34 aquel momento habían sobrevivido allí. Yo las observaba. Nunca en mi vida había visto palomas parecidas: pardas, marrones, pero sobre todo esbeltas y ligeras. Sin embargo esas palomas no fueron lo único que se quedó en el lugar una vez el barco hispano se fue. En una ocasión mi madre y yo estábamos almorzando en un restaurante al aire libre en aquella misma ciudad cerca del malecón. De repente se sentó a nuestra mesa una mujer entrada en años. Era delgada y de cara simpática. Estaba acompañada de un chico de unos 9 ó 10 años. No sé como sucedió, pero se entabló una conversación entre nosotros. En realidad era ella la que hablaba, pues el chico callaba ya que estaba claro que no escuchaba la historia por primera vez. En pocas palabras la mujer nos contó la historia de su vida. Oímos ya por segunda vez cómo hace años al puerto de Teodosia llegó una nao española. Después de que se fuera el barco español y pasado un tiempo la mujer que teníamos enfrente dio a luz un hijo. El chico que estaba con ella era ya su nieto. Miré el rostro del chico con curiosidad. Era guapo. Tenía el pelo castaño, las cejas negras, finas y rectas. Sus ojos eran como las olas del mar que se mecían a nuestro lado. «Pestañas negras , Spanish eyes », – pensé. Fue la primera vez que oí hablar de Barcelona, donde vivía el abuelo del niño. ¡Vemos cómo el telón de acero en ocasiones, por la mágica acción de la naturaleza, puede convertirse en una tela de gasa! Bueno, volvimos a Novosibirsk y olvidé casi por completo esta historia. Aunque ahora pienso: «¿Cómo estarán el chico, sus padres y su abuela?» En los años 70 llegaron a nuestros oídos las canciones del célebre Raphael y vimos su participación en algunas películas. Sus canciones, su voz y su forma de actuar causaron impresión en particular en el lado femenino. Yo podía estar escuchando sus canciones durante horas, días, meses y años. Pensaba que nunca llegaría el día en el que pudiese comprender la letra y, por primera vez, sentí una lástima de no saber castellano. Sentí deseo de aprenderlo, aunque me parecía un sueño utópico. Faltaban 7 años para que comenzara a aprender la lengua. Comencé mis estudios superiores en la Escuela Superior de Pedagogía en la Facultad de inglés y de alemán. Durante mis estudios leí de un tirón «Balada española» y «Goya» de Leon Feuchtwanger. Me enteré por casualidad de que en una biblioteca podía aprender español, pero… no le di a eso ninguna importancia. Creía que en una biblioteca no podía llegar muy lejos en el aprendizaje de una lengua extranjera. ¡No conocía en aquella época a Natalia Serafímovna!

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