Диалог культур. Испанскому клубу - 50 лет - 2012

107 los que pisan los tartesios campos, de pastos abundantes; los que se alegran en los elíseos jerezanos prados». José de Espronceda (1808–1842)en elEstudiante de Salamanca (1840) , gran poema de 1704 versos, hace referencia también al vino de Jerez Tal vez engaño de sus propios ojos, forma falaz que en su ilusión creó, o del vino ridículos antojos que al fin su juicio a alborotar subió. Mas el vapor del néctar jerezano nunca su mente a trastornar bastara, que ya mil veces embriagarse en vano en frenéticas órgias intentara. En el periodo de la segunda mitad del s. XIX, momento de mayor esplendor de los vinos de Jerez, visita Jerez el escritor granadino Pedro Antonio de Alarcón (1833–1891) y plasma sus impresiones sobre el jerez y sobre Jerez en su libro titulado Viajes por España (1883) . En su visita a una de las numerosas bodegas de la ciudad exclama: «Detente pasajero Aquí reposa el Adán de los vinos jerezanos Padre de tantos ínclitos ancianos Si las cuitas del mundo te hacen guerra Cátalo media vez, ¡oh, peregrino! Y jurarás que el cielo está en la tierra». El poeta cordobés Antonio Fernández Grilo (1845–1906) tiene varios versos de sus obras dedicados al jerez, de entre los que destacamos: Salud mi labio te envía porque al abrir la botella del limpio cristal salía La sangre de Andalucía, ¡Y sus cantares con ella! Bien haya el néctar jugoso, que si del champagne no iguala lo movible y espumoso brota en el campo frondoso, ¡que es del cielo la antesala bajo toldos de colores!

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