Диалог культур. Испанскому клубу - 50 лет - 2012

68 «¿Qué prefieres té o café?»,– me preguntaban. Yo les contestaba que me daba igual y ellos me decían que eso no podía ser, que debía preferir una cosa a la otra». Trataba de recordar si hacíamos esa misma pregunta en mi país, y no podía. Parece de poca importancia tomar té o café, porque prestas más atención a la conversación y, por eso, los sabores los sientes sólo a la mitad. Bueno, para darle buena impresión tanto a Lorraine como a su familia, preparé adzhapsandal, un plato georgiano. Lo aprendí a hacer de Ksenia Prokopovna, la propietaria de una casa donde alquilamos una habitación cuando mi madre y yo estuvimos en Crimea. Para prepararlo se necesitan: berenjenas, patatas, zanahorias, cebollas, tomates y pimientos. Pero lo que había producido una impresión de exotismo en mi familia, no lo produjo en la familia de Lorraine. «Este plato tiene sabor mediterráneo», – dijo el padre de Lorraine. Y el Mar Mediterráneo estaba casi a nuestros pies. ¡Ah, quizás hubiese sido mejor que hubiera preparado borshch o pelmenis! Al final de mi estancia en Catalunya dejé de sentir si hablaba en español, simplemente yo comprendía lo que me decían y me comprendían a mí. Y, ¿en qué lengua hablar en español o en catalán? Esa cuestión pasó desde entonces a un segundo plano. Los recuerdos de mi estancia en Catalunya se han quedado en mi memoria y en mi corazón.

RkJQdWJsaXNoZXIy MTY3OTQ2