Диалог культур. Испанскому клубу - 50 лет - 2012
67 A veces por las carreteras de Catalunya veíamos automóviles soviéticos de la marca NIVA. Al pronunciar el nombre de la marca, Lorraine y su padre ponía el acento en la última sílaba porque pensaban que era el nombre del río que pasa por San Peterburgo, es decir, el Nevá. (En ruso «e» no acentuada se pronuncia «i»). Recuerdo bien la ciudad de Llivia. Esta ciudad catalana ocupa una superficie de sólo 12 km². ¡Y qué antigua es! ¡Ya existía en la época de los romanos! Por aquel entonces se llamaba Julia Llivia. Era la capital de Cerdaña. En 1479 fue parcialmente destruida por Luis XI, rey de Francia. Y ahora Llivia forma parte del territorio francés. Esto significa que vas por la carretera que conduce a Llivia y a la derecha y a la izquierda ves campos de Francia. «No todos los españoles saben de la existencia de Llivia», – decía el padre de Lorraine. ¿Cómo apareció este enclave? Por el Tratado de los Pirineos firmados por Luis XIV y Felipe IV en 1659. Este Tratado terminó la guerra entre Francia y España, y Francia se anexionó treinta y tres pueblos de Catalunya. (La representación de este Tratado la podemos ver en un retablo de Velázquez en Internet). Pero Llivia, a la cual el rey había otorgado ciertos privilegios (fueros), ostentaba el título de villa y justamente por eso no fue incluida en la cesión: ahora los habitantes de Llivia gozan de ciertos privilegios del gobierno francés. Una de las curiosidades de Llivia es una farmacia que data del año 1415. ¡Fue la primera farmacia de Europa! Hoy día la antigua farmacia alberga un museo donde podemos conocer su historia y ver medicamentos de la época medieval. Entonces, en el año 1988, se podía comprar diapositivas de plantas que crecen en la región, entre ellas, la planta-jabón que se utilizaba durante la Guerra Civil por falta de jabón verdadero. Hay en Llivia un castillo muy antiguo, calles estrechas, casas con balcones de madera. ¡Todo de tiempos ancestrales! Cuando realizábamos excursiones a los Pirineos a pie, a menudo veíamos a otros turistas. Por eso el saludo de «Buenos días» se podía oir en tres lenguas diferentes: en castellano, en catalán y en francés. Es curioso que para saludar a una persona en España, no hace falta conocerla. Pienso que es una costumbre muy sana. En lo que se refiere a la cocina, probé platos desconocidos por mí, tales como gazpacho, horchata y quiche Lorraine. La historia de este último es interesante: proviene de la Alemania Medieval, luego llegó a Francia y de allí a Catalunya. (Su receta se puede encontrar en Internet).
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