Диалог культур. Испанскому клубу - 50 лет - 2012

66 No fuimos muy a menudo a la playa. Estuvimos allí sólo en un par de ocasiones para bañarnos. (Todas las playas del mundo son un poco aburridas). En el mar cerca de la costa habitaba un pulpo. Por eso cuando te bañabas hacía falta vigilarlo para que no se acercara. El pulpo era blanquecino y transparente y casi no se distinguía en el agua del mar. Parecía que estaba esperando que alguien se acercase a él. «Saben esconderse adquiriendo el color del agua. No obstante, si alguno de ellos se agarra a ti, tienes que levantarle los tentáculos para cerrarle los ojos», – me explicó Lorraine. «Los pulpos están muy ricos y hay dos formas de cazarlos: o bien utilizas un palo con un gancho, o bien un palo sin gancho, pero entonces hay que atar al palo un trapo blanco y el pulpo se agarrará del palo por sí mismo. Un pulpo se caza fácilmente mediante un trapo blanco. El blanco para el pulpo es lo mismo que el rojo para el toro». Cada día íbamos en tren eléctrico a Barcelona para ver sus innumerables curiosidades: la Sagrada Familia, El Pueblo Español, el Museo de Arte de Catalunya, el museo de Picasso, el museo de Juan Gris, el Museo de la Ciencia, un buque de Cristóbal Colón, el Montjuic… andábamos por las calles y plazas de Barcelona y regresábamos a casa muy tarde y el padre de Lorraine nos esperaba cerca de casa. Luego fuimos a los Pirineos donde los padres de Lorraine tenían una casa en Puigcerdá. Allí en una ocasión estuvimos en una fiesta. En la plaza hombres y mujeres de avanzada edad y con guitarras en las manos cantaban habaneras. Se reunió una muchedumbre entorno a ellos. «Las habaneras», – me explicaban – «es un fenómeno puramente catalán. Los temas de las habaneras son los siguientes: cuando se descubrió Cuba, muchos catalanes se desplazaron allí para hacer fortuna, entonces en Catalunya se quedaban las jovencitas tristes por la partida de su novio sin saber si iban a volver; y cuando el catalán volvía a casa, en Cuba se quedaba otra joven triste, pero en esta ocasión era una cubana. De esta forma en las habaneras se reflejaban situaciones diversas que surgían de las idas y venidas de los catalanes a Cuba y de Cuba. El mismo nombre de habanera proviene de la capital cubana. También realizamos muchas rutas por los Pirineos en un pequeño Citroën color café. Pasábamos por pequeñas ciudades antiguas, entrábamos en iglesias. En los Pirineos se han conservado gran cantidad de iglesias románicas: algunas pequeñas, otras más grandes, todas redonditas, sin demasiados ornamentos… ¡Qué atractivas!

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