Диалог культур. Испанскому клубу - 50 лет - 2012

42 o porque en Rusia es cada vez mayor el número de personas cuyo salario se va aproximando al nivel medio europeo), y ya somos testigos de un fenómeno inverso al que vivió Rusia en los años noventa: cada vez vemos más extranjeros viniendo por acá a buscarse una vida mejor. De modo que la actualidad del tema no se ha hecho menor ni un ápice. Así pues sin darle más vueltas a la noria iré al grano. He aquí varios puntos que me gustaría enfocar. ¿Es fácil aprender un idioma extranjero? No, no es nada fácil. Igual no existen lenguas fáciles de aprender. Todas las lenguas extranjeras son difíciles. Es cierto que aprender un idioma extranjero digamos «a nivel de supervivencia» no requiere mucho esfuerzo, ni tiempo. Lo lamentable es que para muchos ese llamado nivel de supervivencia resulte bien sufuciente para la comunicación diaria, y al haberlo alcanzado la gente ya no quiere ir avanzando y deja de ampliar y perfeccionar sus conocimientos. He conocido a más de una persona de origen ruso que han pasado muchísimos años en un país de habla hispana y a las que el ruso ya les empezaba a salir algo ridículo y enrevesado, sin que su «castellano» jamás hubiera adquirido ese dulce acento natural que tienen los nativos. Lo que pasa es que un idioma extranjero no entra en la cabeza por sí mismo: uno tiene que ir absorbiéndolo por fuerza, paso a paso, poco a poquitín, como aquel que dice… Recuerden que sin trabajo no hay atajo y que la gotera cava la piedra. ¿Es importante saber la gramática? Existe un punto de vista bien extendido que rechacé siempre: el cómo hable uno no tiene mucha importancia, lo principal es que uno se haga entender. Hay muchísima gente que al haberse hecho la idea de lo complicado que es el sistema verbal español me han hecho la misma pregunta: ¿de verdad es necesario aprender todos esos modos, tiempos, conjugaciones y vaya uno a saber qué más «fenómenos raros» del español, que al principio suele parecer «tan fácil»? ¿Habrá más de uno ya caído en desuso del cual no merece la pena ni acordarse? En fin, ¿para qué tanto esfuerzo? Si considerasemos el español como una lengua vehicular en nuestra comunicación con los hispanoparlantes, no profundizaríamos gran cosa en los conocimientos del idioma, ni gastaríamos esfuerzos

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