Диалог культур. Испанскому клубу - 50 лет - 2012

32 Lo que me condujo a estudiar el castellano Tatjana Alexandrova Mis primeras impresiones del castellano están relacionadas con la música. En aquel momento no tenía conocimiento de la existencia de España ni incluso de la existencia de otras lenguas, excepto la rusa. Por aquella época mi madre tenía un tocadiscos del que sonaban canciones latinoamericanas como «Cielito», «Bésame mucho» y una canción de una película mexicana cuyo nombre no recuerdo. Estas canciones eran tan populares que, incluso, algunas de ellas fueron traducidas al ruso y se cantaban. A menudo, haciendo las labores de casa, mi madre cantaba con una bonita voz: No me molestes, Dime mejor que no, No es necesario guardar silencio. O ponía los discos para que pudieramos escuchar la versión original… En una ocasión en la clase de hogar en la escuela primaria, cuando tanto chicos como chicas nos dedicábamos a coser, la profesora preguntó de repente: «¿Quién es el que está cantando en nuestra clase?». Todos dejamos de coser, mirábamos a nuestro alrededor y escuchábamos. El hecho no estaba centrado en que alguien en realidad estuviera cantando, sino en que sencillamente canturreaba para sí. Todos nos pusimos a coser de nuevo. Pasado un rato la profesora dijo con una voz suave: «¡Escuchad! ¡Sigue cantando!». Todos dejamos de nuevo la costura y nos pusimos a mirarnos los unos a los otros. Pero no llegamos a ver quién cantaba. Cuando la profesora pasado un tiempo hizo la pregunta por tercera vez, todos me señalaron con el dedo, para mi propia admiración, y dijeron que estaba cantando yo. ¡Quién sabe! ¡Puede ser que ésta fuera una de las canciones antes mencionadas! Supe de la existencia de España cuando tenía unos 9 años. Leíamos en clase de lengua el libro «La cuarta altura» de Elena Ilyiná que estaba dedicado a Gulia Koroliova. Su nombre verdadero era Marionella Vladimirovna Koroliova y tuvo una vida muy corta, nació en 1922 y murió en 1942 en un combate cerca de Stalingrado. En uno de los capítulos la autora describía cómo a Gulia a la edad de 4 ó 5 años se le ocurrió huir de la casa paterna …. ¡a España! (La descubrieron a tiempo en la estación por donde pasaban los trenes de cercanía).

RkJQdWJsaXNoZXIy MTY3OTQ2