Диалог культур. Испанскому клубу - 50 лет - 2012
71 En el país de mi querida lengua Svetlana Mironova He estudiado español a lo largo de muchos años. Pero la posibilidad de visitar España surgió sólo después de muchos años. La ocasión se me brindó en un viaje a Alemania. Mis amigos españoles, al saber que estaba en Alemania, rápidamente me invitaron a que visitara Cataluña a través de Stutgart en autobús hacia Francia. Mis amigos alemanes no entendían nada, cómo yo los podía cambiar de una forma espontánea por la invitación de mis amigos españoles. –¡Has venido a visitarnos y no planeabas ir a España!– me decían ellos… Al final y después de muchos convencimientos mis amigos alemanes me dieron el visto bueno a mi viaje a España. No obstante me dijeron: nosotros los alemanes somos muy responsables (lo hemos prometido y lo hemos hecho), ¿y tus amigos españoles? Recuerdo el momento de la mañana cuando en autobús entramos en la primera ciudad del territorio catalán. Muchas torres de ladrillo marrón, letreros en catalán, la lengua española. Lloré de alegría. ¿Es cierto que estoy en el país de mi querida lengua? La forma de vida española se diferencia mucho de las tradiciones alemanas. No existe el desayuno abundante. «Estás en el mar Mediterráneo. Por la mañana sólo se toma una taza de café, un vaso de zumo y ya está», –me explicaban los españoles. El almuerzo sólo era a las tres, abundante y con base, y la cena por la tarde a las 21:00 o 21:30. Esto no coincidía en nada con las tradiciones alemanas. Los alemanes, pasadas las 21:00, se meten en la cama, pero los españoles me decían que eso no pasaba allí. Nos íbamos a pasear, a tomar café, a escuchar serenatas. En las calles la gente bailaba, una orquesta de cámara tocaba (todo esto lo pagaba el municipio). «Pagamos impuestos para la vida cultural en Barcelona», –explicaban los españoles. Tuve la oportunidad de estar también en Galicia, Asturias. Cuanto más me alejaba de los centros urbanos la vida era más sencilla y admirable. Mi primera impresión en la comunicación con los habitantes fue en Lugo (personas desconocidas me llamaban Hija ) y ¡qué platos de mariscos!… y los precios eran muchísimo más bajos que en los restaurantes barceloneses. Los gallegos dicen Comiendovasa Lugo. También tuve la oportunidad de visitar las Islas Baleares, en concreto, la Isla de Mallorca. Allí hay muchos alemanes e, incluso,
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MTY3OTQ2